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viernes, 17 de diciembre de 2010

miércoles, 2 de junio de 2010

Breves líneas de futuro sobre el historial en salud del ciudadano.

La revista digital http://www.datospersonales.org/, editada por la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid, publica en este mes mi artículo "Breves líneas de futuro sobre el historial en salud del ciudadano", publicado hace unos meses en eldatopersonalterapeutico.com:

Breves líneas de futuro sobre el historial en salud del ciudadano.

Se tardará más o menos, pero la salud ha apostado por la información como eje central del sistema sanitario, y por los datos personales como motor de dicho sistema.

Francisco Almodóvar. Abogado. Especialista en protección de datos personales relativos a la salud.

En los últimos meses he tenido la oportunidad de acudir a dos jornadas muy interesantes sobre historia clínica, una se llamaba “Historia Clínica Digital” y la otra “Historia Clínica Electrónica”.

Así pues, estoy al día sobre la evolución de los aspectos técnicos, organizacionales, jurídicos y económicos de la famosa Historia Clínica, y es difícil pillarme en lo básico. Y paro no repetir lo que siempre se dice en las noticias y en este tipo de encuentros, me voy a permitir reflexionar en voz alta sobre algunas líneas de futuro que no han sido debatidas, ni en su mayoría intuidas, en las referidas jornadas sobre la Historia Clínica, pero que, en mi opinión, serán objeto de reflexión en los próximos años:


Líneas de futuro

Tecnología

España en un país muy avanzado en la implantación de nuevas tecnologías en salud, ahora bien, como siempre, nuestra ordenación territorial, conlleva que las Comunidades Autónomas, por un lado, y el Ministerio de Sanidad y Consumo, por otro, hagan la guerra por su cuenta. Lo trascendental en el asunto que nos ocupa, un historial en salud del ciudadano (que no debería llamarse Historia Clínica y si Historia de Salud), es conseguir su integración, que sea único, tanto a nivel nacional primero, y más tarde, europeo y mundial. Esto es lo más difícil y lo que más va a tardar.

Algunos aspectos legislativos que deberían modificarse

La apuesta de gestores públicos y privados por las nuevas tecnologías en salud (sanidad en red) es muy valiente y decidida, motivo por el cual la legislación vigente tiene que cambiar en varios aspectos:

- La historia clínica del paciente/usuario: este concepto debe eliminarse paulatinamente de la legislación vigente, ya que discrimina a otro tipo de datos importantes que no sean exclusivamente clínicos, como pueden ser los datos terapéuticos, genéticos, medioambientales, etc. Es decir, ¿por qué no decir historia en salud que es más coherente que historia clínica?

Además, antes de pacientes y usuarios (definición de la Ley 41/2002 (llamada Ley de Autonomía del Paciente), somos ciudadanos y personas, y tenemos también derechos fundamentales en salud, aún sin ser pacientes y usuarios. En este sentido, la información terapéutica debe en su regulación equiparse a la información clínica.

- Acceso a los datos de la historia clínica: la legislación en protección de datos es muy ambigua en muchos aspectos relacionados con la historia clínica: acceso del menor maduro, derecho de acceso a conocer quien ha accedido a mi historial clínico, etc. Nunca hemos de olvidar que los datos personales en salud son propiedad de la persona, ya que es su derecho fundamental. Así pues, esta persona debería tener derecho total acceso a su historial en salud (incluso a las anotaciones subjetivas que se realizan sobre esta persona) y tener garantías suficientes en la capacidad de permitir y denegar los accesos a su conveniencia, salvo por motivos muy graves de salud pública, que deben estar correctamente regulados.

- ¿Por qué no puede acceder un farmacéutico de oficina de farmacia a todo mi historial en salud, siempre que yo le de mi consentimiento?

- ¿Por qué no puede acceder un laboratorio a todo mi historial en salud, siempre que yo le de mi consentimiento para una finalidad determinada, en un contexto que avanza hacia la medicina personalizada basada en la información?

Custodia de la Historia en Salud del ciudadano

Está claro, se tardará más o menos, pero la salud ha apostado por la información como eje central del sistema sanitario, y por los datos personales como motor de dicho sistema.

Las tecnologías conllevan un gasto asociado que se irá incrementando a medida que avance la medicina personalizada. Sobre este asunto, tan sólo, por ahora, una cuestión: ¿Quién debe custodiar la historia única e integrada en salud en un futuro? ¿El Estado? ¿Una organización internacional pública? ¿Empresas privadas interconectadas en red?

En mi opinión, debería ser una organización tipo ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), organismo que gestiona los nombres de dominio a nivel mundial, pero sin estar asociado a un eje político-económico determinado. Debe nacer con vocación universal. Esto es básico y quizás lo más difícil, tal y como está la situación.

Ahora bien, esta neo-entidad tendría los datos completos e integrados, pero la persona, titular de los datos, podría acceder, disponer, vender o regalar, todo o parte de su historial en salud, lo cual no impedirá que otras organizaciones puedan albergar copias que utilicen con finalidades varias, siempre consensuadas con el titular de la información y respetando la legislación de protección de datos, la cual también debería ser más uniforme en todos los países.
Es imprescindible que una sola entidad sea el referente para garantizar la eficacia y la calidad de los profesionales en red, y evitar así responsabilidades legales.

La utilización masiva de nuevas tecnologías, no me cansaré de predicarlo, conlleva inexorablemente, si no queremos que todo se vaya al traste (¡y volvamos a la historia clínica en papel –¡si quedan árboles!), la creación de organismos mundiales, donde participen los estados, las empresas públicas y privadas y organizaciones sin ánimo de lucro, con la finalidad de garantizar el acceso igualitario a dichas tecnologías y garantizar todos los derechos fundamentales que nacen con su uso masivo. En este sentido, viene bien una reflexión de Stefano Rodotá, eminente profesor y figura del derecho fundamental a la protección de datos:

“Podemos decir que nuestra propia vida está volviéndose hoy en día en un intercambio continuo de informaciones, que vivimos en un flujo continuo de datos. Es ésta la razón por la cual la protección de datos asume una importancia creciente, que la conduce cada vez más hacia el centro del sistema político-institucional”.

Conclusión

Si a la digitalización y trabajo en red en el mundo de la salud. No a la Historia Clínica del Paciente y Usuario y Sí a la Historia en Salud del Ciudadano.

Sí a la Historia en Salud única e integrada mundialmente, pero con garantías legales suficientes.

Para los escépticos, les invito a que visiten las siguientes páginas web relacionadas con la Sanidad 2.0 (¡ah! Y miren quien hay detrás).

http://www.revolutionhealth.com/

http://www.23andme.com/

http://www.patientslikeme.com/

miércoles, 21 de abril de 2010

Electronic Medical Records




Ver algunos de mis artículos publicados en eldatopersonalterapeutico.com sobre la materia:

- martes 11 de agosto de 2009: "La historia de salud: una apuesa por la integración del sector farmacéutico y los derechos en salud"

- sábado 3 de enero de 2009
"Breves líneas de futuro sobre el historial en salud del ciudadano"

- jueves 5 de marzo de 2009
"Historia genética familiar"





martes, 11 de agosto de 2009

"La historia de salud: una apuesa por la integración del sector farmacéutico y los derechos en salud"

Hace unas semanas, en este mismo foro, “postee” unas reflexiones sobre la historia de salud (“Breves líneas de futuro sobre el historial de salud del ciudadano”). Hoy, vamos a seguir avanzando en el análisis del historial de salud del ciudadano, y lo vamos a hacer desde un prisma integrador. Quiero decir, vamos a colocar la información personal en salud de una persona en el centro del campo del medicamento; va a ser el Cesc Fábregas, utilizando un símil futbolístico, del equipo terapéutico integrado por los agentes que participan en la vida del fármaco.

El derecho fundamental a la protección de datos relativos a la salud se nutre con los siguientes ingredientes: datos personales clínicos (historia clínica + consentimiento clínico), datos personales terapéuticos (historia terapéutica + consentimiento terapéutico), datos personales/familiares genéticos (historia genética + consentimiento genético), datos personales de muestras biológicas (historia biológica + consentimiento biotecnológico), datos personales medioambientales (historia medioambiental + consentimiento ambiental) y datos personales alimentarios (historia dietética + consentimiento dietético).

Todos ellos (datos) y ellas (historias) configuran los datos personales de salud (información), la historia en salud del ciudadano.

En estos momentos domina la historia clínica + el consentimiento informado clínico, pero el actual escenario en salud es más complejo y requiere de nuevas perspectivas mezcladas con dosis de realidad: avance inexorable de la medicina personalizada, derechos en salud, autonomía de la voluntad del ciudadano, nuevas responsabilidades legales, cambios de los modelos sanitarios y farmacéuticos, globalización, etc.

Todos los datos de salud necesitan ser combinados e integrados para mejorar la salud global del mundo y, por consiguiente, la salud de cada persona, nuestra salud.

Pasemos a dibujar algunos escenarios en la terapia con medicamentos:

- En investigación: la historia de salud es imprescindible para ser más eficaces, evadir responsabilidades legales, ahorrar costes, reclutar y fidelizar miembros del ensayo, informar adecuadamente, etc.

- En fabricación: la medicina personalizada conlleva a la larga ir mejorando en eficacia y seguridad del fármaco, reduciendo riesgos, determinando a quien va dirigido el fármaco, reduciendo stocks en fábrica, personalizando prospectos y reduciendo costes. ¿Qué requiere?: de una historia de salud..

- En comercialización: los derechos en salud, encabezados por el derecho a la información en salud (clínica, terapéutica, en biotecnología y genoma, medioambiental) van a marcar un escenario de “Información en Salud Directa al Ciudadano”. Información, no publicidad. En información clínica, la directa, ya está desarrollada, más o menos. Pero en la terapéutica, el desarrollo ya viene de la mano de la Información Terapéutica Directa al Ciudadano, que Manuel Amarilla crea el concepto y lo llama ITDC. Esto quiere decir que los verdaderos productores de la información, la industria farmacéutica, va a comunicarse con el ciudadano, que todavía no tiene porque ser consumidor de sus productos. Y, además, que la ITDC es un derecho del ciudadano.

- En prescripción: saber más, tener integrados los datos de salud (no sólo disponer de datos clínicos) mejorará la prescripción, la cual, poco a poco, y con el desarrollo de la atención farmacéutica y, nuevamente, la medicina personalizada, requerirá de un trabajo multidisciplinar para diagnosticar y prescribir responsablemente.

- Administración pública: que los datos personales sean utilizados y tratados adecuadamente, va a requerir una gran asunción de responsabilidad y esfuerzo. Las nuevas autorizaciones estarán basadas en una información terapéutica cada vez más personalizada (¿A quién van dirigidos los fármacos, qué perfil es el adecuado y eficaz?). El balance riesgo-beneficio va a estar más depurado, o por lo menos, debería estarlo. Esto significa que las agencias del medicamento deben actuar con mayor celeridad y rapidez. Ojo con las responsabilidades legales que les acabarán salpicando.

- En atención farmacéutica: si el farmacéutico dispone de información, no sólo clínica (que tampoco dispone de la misma en estos momentos), sino en salud, podrá plantearse seriamente la atención farmacéutica (cobrándola o no). Si la atención farmacéutica se basa en una buena información, y el farmacéutico quedamos que es un agente en salud, ¿Por qué no puede acceder al historial de salud de su cliente?

- El ciudadano: ese ciudadano que todos llevamos dentro tiene que aumentar su nivel. Elevar su cultura del medicamento. Conocer sus derechos. Contribuir a una buena salud individual y global. Es difícil. Somos desagradecidos. Tendremos que ceder parte de nuestro sentimiento de privacidad a estos agentes de salud que quieren ayudarnos. Ahora bien, también les vamos a exigir. Todos ganamos (Win Win).

¿Es un escenario futurista? Puede ser, no lo niego, pero, como le escuché ayer a Manuel Amarilla en el Foro de Salud Aranzadi-Eupharlaw, la clave está en el tridente (y no el tridente del Barsa!): información- consentimiento- responsabilidad.

Si al tridente le añadimos: Internet, medicina personalizada, salud 2.0., o 3……

…..Y nos damos una vuelta por: http://www.healthvault.com/ (plataforma tecnológica de Microsoft para gestionar historias de salud) + http://www.myvitaldata.com/, http://www.googlehealth.com/, http://www.patientslikeme.com/, http://www.healthycircles.com/, etc.

…..Nos damos cuenta que lo hablado no parece tanta tontería, y que, nuevamente, la burocracia excesiva, los intereses varios, las ideas ancladas en el pasado y demás, no ven el cambio que se está produciendo, y siguen debatiendo sobre la historia clínica y el consentimiento clínico informado. Vamos a abrir los ojos porque el ciudadano es tonto una vez, y dos, pero alguna vez va a exigir seriamente sus derechos en salud, y va a estar apoyado por algunas empresas, y otra vez a empezar a regular tarde nuevamente, a debatir infructuosamente, etc…Cuanto tiempo perdemos!!

Así pues, reclamamos desde este foro que se cree una plataforma a favor de la historia en salud, del derecho real del ciudadano a la protección y uso de sus datos personales en salud y a sus derechos en salud en general. Visto así, la historia de salud sí que puede integrar a los diferentes agentes del sector farmacéutico, garantizando y haciendo efectivos los derechos en salud del ciudadano. Y todo esto a nivel mundial. Si hay trabajo sí..

martes, 7 de abril de 2009

The Obama Administration wants electronic health records for every American by 2014.

Mira este enlace:


http://www.businessweek.com/technology/content/apr2009/tc2009047_562738.htm

sábado, 3 de enero de 2009

Breves líneas de futuro sobre el historial en salud del ciudadano. (Artículo de Francisco Almodóvar publicado en Eupharlaw News


Los últimos 7 días he tenido la oportunidad de acudir a dos jornadas muy interesantes sobre historia clínica, una se llamaba “Historia Clínica Digital” y la otra “Historia Clínica Electrónica”.

Así pues, estoy al día sobre la evolución de los aspectos técnicos, organizacionales, jurídicos y económicos de la famosa Historia Clínica, y es difícil pillarme en lo básico. Y paro no repetir lo que siempre se dice en las noticias y en este tipo de encuentros, me voy a permitir reflexionar en voz alta sobre algunas líneas de futuro que no han sido debatidas, ni en su mayoría intuidas, en las referidas jornadas sobre la Historia Clínica, pero que, en mi opinión, serán objeto de reflexión en los próximos años:

Líneas de futuro

Tecnología

España en un país muy avanzado en la implantación de nuevas tecnologías en salud, ahora bien, como siempre, nuestra ordenación territorial, conlleva que las Comunidades Autónomas, por un lado, y el Ministerio de Sanidad y Consumo, por otro, hagan la guerra por su cuenta. Lo trascendental en el asunto que nos ocupa, un historial en salud del ciudadano (que no debería llamarse Historia Clínica y si Historia de Salud), es conseguir su integración, que sea único, tanto a nivel nacional primero, y más tarde, europeo y mundial. Esto es lo más difícil y lo que más va a tardar.

Algunos aspectos legislativos que deberían modificarse

La apuesta de gestores públicos y privados por las nuevas tecnologías en salud (sanidad en red) es muy valiente y decidida, motivo por el cual la legislación vigente tiene que cambiar en varios aspectos:

- La historia clínica del paciente/usuario: este concepto debe eliminarse paulatinamente de la legislación vigente, ya que discrimina a otro tipo de datos importantes que no sean exclusivamente clínicos, como pueden ser los datos terapéuticos, genéticos, medioambientales, etc. Es decir, ¿por qué no decir historia en salud que es más coherente que historia clínica?

Además, antes de pacientes y usuarios (definición de la Ley 41/2002 (llamada Ley de Autonomía del Paciente), somos ciudadanos y personas, y tenemos también derechos fundamentales en salud, aún sin ser pacientes y usuarios. En este sentido, la información terapéutica debe en su regulación equiparse a la información clínica.

- Acceso a los datos de la historia clínica: la legislación en protección de datos es muy ambigua en muchos aspectos relacionados con la historia clínica: acceso del menor maduro, derecho de acceso a conocer quien ha accedido a mi historial clínico, etc. Nunca hemos de olvidar que los datos personales en salud son propiedad de la persona, ya que es su derecho fundamental. Así pues, esta persona debería tener derecho total acceso a su historial en salud (incluso a las anotaciones subjetivas que se realizan sobre esta persona) y tener garantías suficientes en la capacidad de permitir y denegar los accesos a su conveniencia, salvo por motivos muy graves de salud pública, que deben estar correctamente regulados.

- ¿Por qué no puede acceder un farmacéutico de oficina de farmacia a todo mi historial en salud, siempre que yo le de mi consentimiento?

- ¿Por qué no puede acceder un laboratorio a todo mi historial en salud, siempre que yo le de mi consentimiento para una finalidad determinada, en un contexto que avanza hacia la medicina personalizada basada en la información?

Custodia de la Historia en Salud del ciudadano

Está claro, tardaremos más o menos, que la salud ha apostado la información como eje central del sistema sanitario, y a los datos personales como motor de dicho sistema.
Las tecnologías conllevan un gasto asociado que se irá incrementando a medida que avance la medicina personalizada. Sobre este asunto, tan sólo, por ahora, una cuestión: ¿Quién debe custodiar la historia única e integrada en salud en un futuro? ¿El Estado? ¿Una organización internacional pública? ¿Empresas privadas interconectadas en red?

En mi opinión, debería ser una organización tipo ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), organismo que gestiona los nombres de dominio a nivel mundial, pero sin estar asociado a un eje político-económico determinado. Debe nacer con vocación universal. Esto es básico y quizás lo más difícil, tal y como está la situación.

Ahora bien, esta neo-entidad tendría los datos completos e integrados, pero la persona, titular de los datos, podría acceder, disponer, vender o regalar, todo o parte de su historial en salud, lo cual no impedirá que otras organizaciones puedan albergar copias que utilicen con finalidades varias, siempre consensuadas con el titular de la información y respetando la legislación de protección de datos, la cual también debería ser más uniforme en todos los países.

Es imprescindible que una sola entidad sea el referente para garantizar la eficacia y la calidad de los profesionales en red, y evitar así responsabilidades legales.
La utilización masiva de nuevas tecnologías, no me cansaré de predicarlo, conlleva inexorablemente, si no queremos que todo se vaya al traste (¡y volvamos a la historia clínica en papel!), la creación de organismos mundiales, donde participen los estados, las empresas públicas y privadas y organizaciones sin ánimo de lucro, con la finalidad de garantizar el acceso igualitario a dichas tecnologías y garantizar todos los derechos fundamentales que nacen con su uso masivo. En este sentido, viene bien una reflexión de Stefano Rodotá, eminente profesor y figura del derecho fundamental a la protección de datos:

“Podemos decir que nuestra propia vida está volviéndose hoy en día en un intercambio continuo de informaciones, que vivimos en un flujo continuo de datos. Es ésta la razón por la cual la protección de datos asume una importancia creciente, que la conduce cada vez más hacia el centro del sistema político-institucional”.

Conclusión

Si a la digitalización y trabajo en red en el mundo de la salud.
No a la Historia Clínica del Paciente y Usuario y Sí a la Historia en Salud del Ciudadano.
Sí a la Historia en Salud única e integrada mundialmente, pero con garantías legales suficientes.

Para los escépticos, les invito a que visiten las siguientes páginas web relacionadas con la Sanidad 2.0 (ah! Y miren quien hay detrás).

http://www.revolutionhealth.com/
http://www.23andme.com/
http://www.patientslikeme.com/

http://www.ihealthrecord.org/

The iHealthRecord now integrates with Google Health. Google Health is a free online service that puts patients in charge of their health information by letting them store and manage their health information online in one safe, secure place.